lunes, 11 de julio de 2011

parte segunda (parte ausente)

tu mente:
Tan retorcida como una enredadera
que se aferra a las cosas ciertas,
ciertas por razón y corazón,
con flores feas pero reales
con hojas oscuras, llenas de sombras
apenas tocando la tierra.

¿sabes que la naturaleza es perfecta,
que la adoro en cada detalle?
¿que las hojas rotas no tienen la
culpa de estar como están, que fue algo de fuera?
¿sabes que me encantan las hojas y el viento...
y tu aliento de brisa calmada?
Mas que belleza, armonía, detalles o cursilerías
no quiero decirte qué es.
No me malinterpretes, tal lógico como eres.

tu cuerpo:
Pasa suave y espeso,
coagulado y aferrante en mi garganta.
Sé y me has dicho que es un juego divertido,
en estos casos suelen pasar esas cosas.
Igual no quieres decirme las gracias,
yo no quiero quitarles la ignorancia.
Inconsciente, eres como un vegetal,
nutritivo y extraño. inerte.

yo:
A menudo pienso con horror
o que me dijiste un dia en la memoria:
" o sea que me amas, porque querer
es lo mismo que amar"
No explico, ni lo intento ya.
Mi ignorancia se acrecenta
como puesta en el sol, al centro del universo.
Esto es angosto, es estar hambriento
en un mundo sin comida,
sediento en el sol.
Tener calor fuera de la tierra.
Quisiera tantas cosas de tu parte,
pero te prometí, te juré que no te pido nada.
Es que pensaba que lo harías solo,
como algunas flores que se abren al sol.
No eres una flor y yo no soy el sol.
Era lógico que no iba a pasar.
Si dejaras de pensarlo y sentirlo esto es lo que haré:
bajaré las luces y las cortinas
apenas dejarán entrar la luz,
empezaré histérica y horrorizada a sacar
con jeringa y cucharadas de té
agua de luna, y luego vaciaré
mi lago, talaré la selva y descubriré lo no sabido,
teñiré el agua, no pescaré más, nunca.
Me pregunto si después de un tiempo los colores se opacarán
tras una pantalla otra vez.
Me pregunto si debería pensar en esto, en ti
tan oculto,
un camino tenebroso, malo e irónico.
Voy a disfrutar de tus torturas
porque nunca más sentiré tus manos en mi cuerpo,
ni tu sangre en mis venas, saliendo de mis
heridas, tu cuchillo rasgando mi piel fabricada,
tus labios destilando malicia dolorosa
tan cerca de mi audición estirada
tus manos rodeando mi cuello lleno de te quieros
podridos y estancados.
Es que eres como la neblina,
eres como el humo,
y yo temo ser el viento.
Te paras a mi lado
te sientas frente a mi.
No conmigo. Eso nunca.
Sabes que esto es peor de lo que crees
y yo no sé cómo logro retener mis manos
cuando estoy contigo, como no saco
sangre de mis dientes, de mi legua,
de mi garganta, mis oídos...¿cómo es que
siguen ahí, adentro de mi cerebro derramado?
Cómo puedo frenar mis pies, mis
brazos:
ahora eres nocturno y yo la luz,
ahora eres el día y yo una estrella,
ahora estas cuerdo y yo me vuelvo
loca y desesperada corro por todos lados
buscando el día, su calor, sus colores,
sus susurros, tu voz y tus brazos.
Solo pido que te agrades
solo pido que puedas quererlo.
Admíteme ya,me muero acá afuera.
Me mato acá afuera, en silencio,
para que no te asustes con mis gritos
de locura y deseo encarnizado y
suave como una llovizna
te contemplo suplicante.
Tu miras por la ventana,
esperando a que te diga lo que quieres escuchar,
y yo no sé qué es.

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